lunes, 10 de marzo de 2014

JOAQUÍN


"Toda historia es dolor,
y el dolor es su historia"

Jenaro Talens






"Estamos delante del puente Milvio (...) Debajo de nosotros, el Tíber, oscuro y lóbrego, discurre silencioso (...)
-Esta es la tercera farola que da al otro puente... ¿Ves eso de ahí?
-Sí... Me parece que alguien se ha equivocado atando la motociccleta...
-Pero ¿qué dices, tonto? es el candado de los enamorados. Se engancha un candado a esta cadena, se cierra y se arroja la llave al Tíber
-¿Y después?
-Ya nunca más te separas"

Federio Moccia, Hoy tengo ganas de ti.



He de reconocer que, pese al éxito, a mí no me gusta este autor, pero lo que sí me gusta es ver cómo la literatura, algunas veces, atraviesa el terreno de la ficción y ufana, se acuartela en la vida real. Y tan real se ha convertido la costumbre de colgar candados en los puentes de buena parte de las ciudades europeas que las autoridades, cada cierto tiempo, intervienen para retirarlos y evitar sus posibles daños.

Pero yo no puedo evitar la fascinación que me suscitan los candados, y a través de ellos recorro el camino de vuelta: desde la vida real hacia la literatura. Porque, ¡cuánta literatura hay en los candados que cuelgan de los puentes! Historias como la de Abel y Joaquín que se prometieron amor eterno frente a aquel imponente mirador sobre el mar. El suyo era un candado llamativo: grande, brillante, con esa inscripción realizada con tanto esmero. Y yo, como una intrusa, quise arrancarle su historia: tal vez un Joaquín jovencísimo jurando amor eterno ante un Abel conmovido por ese temblor que producen siempre las palabras de amor cuando se pronuncian por primera vez.

Me olvido casi del mar y me dejo llevar por el misterio de las historias impresas sobre candados. Pero tan solo a pocos metros la historia continúa:


Y es ese el instante exacto en el que la literatura estalla con sus posibilidades siempre infinitas: ¿quién fue antes en la vida de Joaquín: Modesto o Abel?; ¿Hacia qué lado se desequilibra la balanza: hacia el "siempre juntos" o hacia el "amor eterno"?; ¿Por qué eligió el mismo lugar?; ¿cómo Joaquín se atreve de esa forma a repetirse a sí mismo? 

Y sigo imaginando... y construyo su historia... y lleno los huecos que existen desde Abel a Modesto... y adivino el dolor que se esconde desde uno hasta otro... y cuento los candados que como sombras separan sus vidas... y me rindo ante el amor y la literatura, ante la vida y sus posibles. 




2 comentarios:

  1. Tampoco a mí me gusta F.M. , pero triunfa entre las adolescentes del mundo. Antes de que fuera traducido al español, una profesora italiana me propuso un trabajo común sobre su primer libro (y la película) que hacía furor entre sus alumnos.
    Luego llegó la moda de los candados, que los encuentras en cualquier puente del mundo. Sí, es el poder de la Literatura.
    ***
    Hace unos días también yo estuve mirando los candados (y las historias imaginadas) que cuelgan del puente Viejo, sobre el Segura.
    ***
    Ay, el amor...

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    1. Me cabrea que este autor tenga tanto éxito entre nuestros adolescentes. El fin ( que lean) no siempre justifica los medios.
      ***
      Ay, el amor. Yo a mi primer novio le regalé el día de los enamorados un llavero que decía : contigo he tirado el ancla. Ja, ja algo así como un candado de los de ahora.

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