jueves, 13 de marzo de 2014

LA SOLEDAD DEL NÁUFRAGO




"Y recomienzan los naufragios, la lenta natación hacia las playas,
el sueño boca abajo entre medusas muertas y cristales de sal 
donde arde el mundo"

Julio Cortázar, Último Round



Fernando Jiménez, "Restos del naufragio II"

Reconocí en sus ojos la soledad del náufrago. Desde lejos lo contemplé mientras cumplía con la obligación del que sobrevive, estrechando una mano tras otra, recibiendo estoico las palmadas de afecto y asintiendo paciente a las pobres palabras de aliento que, azarosos, algunos se atrevían a pronunciar. A distancia escuché los entrecortados "lo siento", que pronunciados en voz alta sonaban absurdos y pobres frente a la desolación de sus ojos. Sentí el silencio hiriente de los que se abrazaban a él como el que se ata a un madero en medio de la tempestad. Adiviné el "te acompaño en el sentimiento" de algunos mayores, testigos forzosos de demasiados naufragios. Yo solo estuve allí, mirándolo en silencio, esperando a que nuestros ojos se cruzaran unos segundos, los suficientes, creo, para que él también reconociera en los míos la soledad del náufrago.



7 comentarios:

  1. Se hunde el barco y salen los supervivientes a las superficie. Esperemos que este naúfrago solitario nade en la dirección acertada, la dirección a la que su barco querido deseaba llevarlo.

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    1. No puedo dejar de pensar estos días en nuestra amiga A. y en la imagen de su hijo el día de su funeral. Lo contemplé desde la distancia con una ternura infinita, con una comprensión sin límites.
      Todos alguna vez hemos sentido la soledad del náufrago.

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  2. Cuando leí el texto por primera vez, me invadió un extraño desasosiego. Intuí una muerte dolorosa (todas lo son, no hay muerte sin desgarro) y pensé en alguien que conocías, tal vez alguna compañera del viaje del que acabas de regresar.
    Luego, me acordé de un relato de García Márquez, no sé las razones, tal vez por la cita de Cortázar: "El ahogado más hermoso del mundo", que siempre, desde que lo leí, me encantó.
    ***
    Así empieza:
    "Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado."
    ***
    Ahora, a leer los comentarios, confirmo mi primera impresión. Tristeza. Y sí, la soledad del que que sobrevive. La soledad del náufrago.

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    1. Me hablabas en un comentario anterior de pelos y pelucas.
      Mirad el video que ha llegado hoy a mis manos y dad gracias por que lo haya recibido muy tarde
      http://www.upsocl.com/inspiracion/cuando-la-diagnosticaron-con-cancer-de-mama-sus-amigas-decidieron-hacer-una-sesion-fotografica-esto-lo-que-pasa/

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  3. A veces escribo con una idea en la mente: una imagen, un verso, un recuerdo. Así ha sido esta vez. Y de repente, al leer el comentario de P, releo lo que he escrito y descubro que también esa lectura esta implícita en el relato.
    El poder de la palabra.
    Gracias por vuestros comentarios, enriquecen mis pobres palabras.

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  4. Había visto el vídeo.
    ***
    Y me acordé al verlo de dos vecinas mías, más o menos de mi edad, farmacéuticas las dos, que trabajan en el Reina Sofía. Hace cuatro o cinco años, quizás más, una de ellas tuvo un cáncer de mama y se le iba a caer el pelo por la quimio. Me las encontré a las dos un día en el garaje, rapadas, todavía sin pelucas. Se quitaban las palabras una a otra para contarme la experiencia del radical corte de pelo... Subí llorando en el ascensor, por la emoción, por el cariño entre hermanas, por el apoyo y el coraje compartido.

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    1. Lo dicho, si lo llego a saber, contrato un peluquero y unos camareros y pasamos una tarde de lo más divertida.
      Es emotivo el video, sencillo y emotivo. No se necesita más para transmitir eso que yo tan bien he recibido de mis amigos, de mi familia y de algunos profesionales de la sanidad: "cariño, apoyo, coraje compartido"

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